Corrientes, Jujuy y Mendoza o cuando la mala palabra es Cambiemos

Política - 10/06/2019

Los propios socios y aliados del gobierno nacional, que lleva su muy mala imagen y administración bajo el rótulo de ‘Cambiemos’; saben lo que significa este contrapeso político y, en consecuencia, el radicalismo desarrolla su propia estrategia para “ganar” sin Cambiemos, pero tampoco sin abandonar Cambiemos.


Son los casos de las provincias de Jujuy, Mendoza y, un poco más atrás, Corrientes.


En estos distritos el radicalismo obtuvo triunfos amplios. La victoria de Gerardo Morales es indiscutible. Enfrente tuvo a un peronismo dividido, que se ubicó con sus fracciones, segundo y tercero. Si no hubiesen estado separados, igualaban en votos a Morales.


En su momento también el peronismo de Chubut se presentó fraccionado. En Tucumán con Juan Manzur no tuvo sobresaltos. En Entre Ríos no está disgregado, está en un proceso de unidad y eso lo llevó a recuperar el principal distrito que está en la ciudad de Paraná.


Está muy claro que en la mayoría de los casos, el electorado se suma al que está gobernando la provincia. Todos los oficialismos ganan. Así lo certifican los diez resultados de elecciones a gobernador unas PASO y una a legisladores provinciales (Corrientes).


Un condicionante económico, siempre importante a la hora de una campaña electoral; pasa por los recursos de Coparticipación Federal que aumentaron en un 67% de aporte, a partir del acuerdo entre la Nación con las Provincias. Son recursos frescos y constantes, una disponibilidad económica que hoy no tiene el gobierno nacional para hacer campaña.


Por ello, cada vez más un manejo del poder desde el gobierno sustituye al financiamiento electoral. La gestión de gobierno –Corrientes es un caso testigo- se utiliza para ganar una campaña política del tenor que fuere.

 

PARA EL DIVAN


A todo esto el Partido Justicialista arrasa en todo el país. Menos en Corrientes.


El mensaje está muy claro, no en vano los tres gobiernos radicales adelantaron las elecciones y adoptaron otro nombre por fuera de Cambiemos, que hoy es mala palabra en términos electorales.


Para las próximas elecciones en agosto con las PASO o en octubre con las Presidenciales; si el peronismo va enarbolando la bandera de la Unidad, los analistas aseguran que de pique obtendrá más del 40 por ciento de los votos. Si no lo entiende así se le complicará cualquier elección.
El resultado está abierto.

 


Lo de Corrientes es un caso aparte, directo al diván de la autocrítica que hasta ahora no se escucha.