La espada de Damocles

Política - 05/03/2019

El pueblo deambuló cuarenta años por tierras desértica, acechado por fieras salvajes y serpientes venenosas según el texto bíblico. Entre nosotros, otro pueblo vive desterrado hace cuarenta y tres años del gobierno de la provincia: el pueblo peronista, con una conducción de más de veinte años, y camino a elecciones internas para el 31 de marzo.

 

La ruta comicial peronista nunca gozó de las mejores condiciones de transitabilidad, siempre tuvo las características de un rally safari donde las marcas debían sortear obstáculos penosos, quedando la mayoría fuera de carrera. La hoja de ruta actual no es menos peligrosa que sus antecedentes, pero admite algún margen de maniobra. El número de listas inscriptas es grande, como grande la falta de confianza respecto a la autonomía y representatividad de cada una de ellas.

 

La presencia de dos grandes aparatos partidarios internos no garantiza la hegemonía de la que aparentemente podrían disponer, en tanto el surgimiento de una nueva generación de dirigentes que por su pertenencia etaria tienen posibilidad de empatía política y dispuestos a hacer valer el bastón de Mariscal que llevan en sus mochilas.

 

Corren horas de descuento para la presentación de las listas de candidatos, y los conciliábulos tribales se desarrollan sin pausa y a marcha forzada, los correvediles trabajan a destajado con la velocidad de motomandados. Aunque presagios de oscuros nubarrones son la comidilla del vecindario peronista. La consabida duda sobre la materialización del acto comicial del 31 sorteando el espinoso rubro costo financiero del mismo y cuyo monto se desconoce, cuando se habla de cifras millonarias y el partido no tiene la plata para el evento como lo ha reconocido en forma pública su actual autoridad.

 

No solo el poncho no aparece, es vox populi un viaje sigiloso de misiones políticas que llevaron el tema al Consejo Nacional y volvieron con las cajas destempladas. Además ha circulado y circula en medios nacionales la posibilidad de intervención al partido.

 

Podrán las huestes del General cruzar el Jordán, encontrar el camino signado por las veinte verdades peronistas de que primero está la Patria, después el Movimiento y luego los hombres, que las horas aciagas que vive la República así lo exigen y es hora de grandes desprendimientos por parte de quienes llevaron al barco a la deriva para que den un paso al costado permitiendo que nuevos timoneles pongan proa a puerto firme, en procura del bien de la Patria, como decía el General. Claro, que para eso, hay que nacer con los óleos sagrado de Samuel. 

 

Por Aguedo Gómez